Rocío Ruiz-Berdejo: “Quiero que me recuerden como alguien que hacía felices a los demás”

Del baloncesto a la sostenibilidad, del Real Betis a Hello Monday y de la competición a la estrategia. Rocío Ruiz-Berdejo ha construido una trayectoria marcada por la capacidad de adaptarse, conectar mundos distintos y convertir ideas en proyectos. Habla de presión, liderazgo, coherencia, deporte femenino y de una forma de trabajar en la que resolver pesa tanto como planificar.

Hablar de Rocío Ruiz-Berdejo es hablar de deporte, pero también de marketing, sostenibilidad, docencia y estrategia. Deportista desde pequeña y exjugadora de baloncesto, parte de su trayectoria comenzó precisamente en la competición.

El baloncesto la llevó hasta Estados Unidos con una beca deportiva mientras estudiaba ADE. Años después desarrollaría buena parte de su carrera profesional en el Real Betis, donde estuvo casi una década y dirigió Forever Green, el proyecto que ella misma define como el más importante de su carrera.

Actualmente, Rocío Ruiz-Berdejo es directora de Nuevo Negocio y Sostenibilidad en Hello Monday, donde trabaja en la representación de talentos vinculados especialmente al deporte, la salud y los hábitos saludables.

La persona detrás de la profesional

Rocío, antes de hablar de marketing, sostenibilidad, deporte o estrategia, me gustaría empezar por ti. Si quitamos por un momento todos los cargos y etiquetas profesionales, ¿quién es Rocío cuando simplemente vuelve a ser ella?

Si tuviera que definirme con una palabra, sería incansable. Soy una persona que está todo el día pensando y organizando planes, porque soy de la opinión de que hay más felicidad en dar que en recibir.

Me entrego mucho a los demás y, sobre todo, disfruto de la vida, porque soy muy disfrutona. Soy una persona que se da a su familia, a sus amigos, que está todo el día viajando, practicando algún deporte o inventando algo.

Soy bastante mente pensante.

“Soy de la opinión de que hay más felicidad en dar que en recibir”

El deporte como parte fundamental de su vida

Antes de dedicarte profesionalmente al mundo del deporte, tú ya lo habías vivido desde dentro como jugadora de baloncesto. ¿Qué lugar ha ocupado el baloncesto en tu vida?

Para mí el deporte ha sido clave en mi vida. Desde chiquitita estaba apuntada a tenis, golf y judo.

El judo fue un deporte clave porque, al ser tan grande — mido 1,87—, me dio muchísima coordinación. Empecé a jugar al baloncesto relativamente tarde, con 13 o 14 años, porque me rompí el codo haciendo judo y la responsable de deportes de mi colegio me dijo: “Apúntate a baloncesto, que se te va a dar bien”.

Y efectivamente. Llevaba aproximadamente un año y medio jugando cuando me fichó el Náutico, el mejor equipo de Sevilla. Después me llamaron para la selección sevillana y la andaluza.

A partir de ahí fui creciendo y el baloncesto me lo ha dado prácticamente todo: la oportunidad de irme a Estados Unidos, de conocer a gente maravillosa y, profesionalmente, también dedicarle mucho tiempo y muchas horas en el Betis Baloncesto.

El baloncesto te llevó incluso a Estados Unidos con una beca deportiva mientras estudiabas ADE. ¿Qué supuso para una Rocío tan joven marcharse fuera, competir, estudiar y construir una vida nueva lejos de casa?

La verdad es que al principio me dio bastante miedo. Recuerdo que firmaba los papeles sin mirar y era una aventura.

Y os voy a confesar una cosa: a mí lo que realmente me gustaba era el fútbol.

Soy una apasionada del fútbol. Jugaba al baloncesto porque tenía unas condiciones físicas muy buenas, era súper competitiva y se me daba bien, pero he visto muchos más partidos de fútbol que de baloncesto.

Marcharme a jugar al baloncesto a un país desconocido, con un idioma nuevo y siendo tan joven, fue muy duro. Recuerdo que al principio los entrenamientos eran durísimos y acababa llorando porque el baloncesto allí era muy físico.

Mi entrenadora de baloncesto era polaca y mantenemos una relación excelente a día de hoy. Veía por redes sociales que yo jugaba al fútbol y me preguntó si quería que hablara con la entrenadora de fútbol de la universidad para que también me diera una beca. Le dije que por supuesto.

En Estados Unidos, la temporada de baloncesto era de octubre a marzo y la de fútbol, de agosto a octubre, así que podía compaginar ambos deportes perfectamente.

Ha sido la experiencia de mi vida. Me ha cambiado la vida, me ha dado la oportunidad de aprender inglés perfectamente, conocer a gente maravillosa, vivir la experiencia americana y, sobre todo, labrarme un futuro y un currículum que a día de hoy me hace diferenciarme del resto de los profesionales. Para mí, diferenciarse es clave.

Aprender a gestionar la presión

¿Qué aprendiste dentro de un vestuario que años después descubriste que también te serviría en el mundo profesional?

Sin lugar a dudas, a gestionar la presión.

Recuerdo que en Estados Unidos nos reuníamos para preparar un partido importante y yo, como era pívot, tenía que enfrentarme a esas americanas grandes de casi dos metros.

Me he llevado codazos, me han roto dientes, me he roto la rodilla… y cuando tenía que tirar un tiro libre súper decisivo o meter una canasta en el último segundo, para mí eso era la presión.

Después, en la vida laboral, cuando me enfrentaba a una presentación ante directivos o a una charla o una conferencia delante de 2.000 personas en otro idioma, me decía a mí misma: “Presión, esto no es presión. Presión es todo lo que he vivido en el deporte”. El deporte, sobre todo, me ha ayudado a gestionar la presión.

“Presión, esto no es presión. Presión es todo lo que he vivido en el deporte”

¿Crees que haber sido jugadora te ha dado una sensibilidad especial a la hora de trabajar en proyectos deportivos?

Por supuesto. Al haber sido jugadora y haber practicado tantos deportes, estoy súper comprometida, sobre todo, con el deporte femenino.

En esta última etapa en Hello Monday me estoy dando cuenta de que me desvivo por las jugadoras de todos los deportes. Sigo las competiciones y, sobre todo, intento ayudarlas a entender cómo gestionar su marca personal.

Cuando hablo con ellas veo que son chicas jóvenes que, en su mayoría, además de competir, están estudiando una carrera, pero muchas veces no son conscientes de la importancia que tiene su marca personal o de saber gestionar bien un contrato, tanto con su club como con las marcas que se ponen en contacto con ellas.

Creo que esa sensibilidad me viene precisamente del deporte, de haberlo vivido desde dentro y también porque mi sueño frustrado habría sido ser deportista de élite e ir a unos Juegos Olímpicos.

Deporte, marketing y sostenibilidad: una trayectoria conectada

Tu trayectoria ha unido mundos que, a priori, parecen distintos: deporte, marketing, sostenibilidad, docencia, estrategia, influencers… ¿Ha habido siempre un hilo conductor o lo has descubierto por el camino?

Es verdad que son sectores distintos, pero he sido capaz de hilarlo todo.

Yo quería estudiar INEF, pero mi madre, con buen criterio, me dijo que estudiara marketing, ADE, porque se me daban fenomenal los negocios, era una relaciones públicas nata, y que después me especializara en un máster de gestión deportiva. En mi época, hace unos doce años, había muy pocos en España. Ahora hay muchísimos.

Cuando hice el máster veía que los profesores no eran profesores como tal, sino profesionales. Te aportaban experiencia, pero a veces, a la hora de explicar, no conectaban con los alumnos.

Cuando terminé hablé con el director y le dije: “El año que viene quiero dar clases ahí”. Y a partir de entonces empecé a dar clases todos los años.

También era muy importante dar visibilidad a lo que hacía en redes sociales. Yo lo ponía todo en LinkedIn y, sin darme cuenta, fui entrando en la estrategia de redes y de influencers.

No me considero influencer porque tengo pocos seguidores en Instagram. Es verdad que en LinkedIn tengo más, pero a mí siempre me han enseñado que, si no lo comunico, es como si no hubiera pasado.

Me gusta contar lo que hago con un tono muy personal, muy cercano, sin creerme más que nadie y con la máxima humildad posible.

Cuando empecé a dar clases comenzaron a llamarme de otras universidades. Después apareció en el Betis el proyecto de sostenibilidad y empecé a unir todas esas patas: vincular sostenibilidad con deporte, pensar qué acciones podíamos hacer para utilizar el fútbol como altavoz de acciones sostenibles para preservar el medioambiente y utilizar también a los influencers para maximizar esa estrategia.

Ahora, en esta nueva etapa en Hello Monday, me gusta especialmente representar a creadores de contenido vinculados con el deporte, la salud y los hábitos saludables, más que a los típicos perfiles de lifestyle.

Creo que he ido descubriendo el camino poco a poco y estoy muy contenta.

“A mí siempre me han enseñado que si no lo comunico es como si no hubiera pasado”

Forever Green: «el proyecto más importante» de su carrera

Durante tu etapa en el Real Betis estuviste muy vinculada a proyectos como Forever Green. ¿Qué aprendiste allí sobre la capacidad del deporte para generar conciencia?

Para mí, Forever Green ha sido el proyecto más importante de mi carrera. Empecé desde cero, sin ningún conocimiento en términos de sostenibilidad.

Iba aprendiendo de otros y, sobre todo, pidiendo ayuda. No tenía nada que perder y muchísimos profesionales de la sostenibilidad me brindaron su ayuda y me explicaron términos que yo no tenía ni idea de lo que significaban.

Eso me permitió hacer acciones que no pensaba que fueran posibles. Quizá, por esa inocencia y ese desconocimiento sobre la sostenibilidad, me lo creía e iba planteando proyectos que se iban haciendo realidad, aunque vistos desde fuera pudieran parecer una quimera.

Al principio, la plataforma nació como un instrumento de comunicación para dar altavoz a través de la potencia del fútbol y de los jugadores.

A medida que fui desarrollando el proyecto me di cuenta de que el aficionado del Betis quiere fútbol, quiere que su equipo gane y que la pelota entre en la portería. No sabe necesariamente qué es la huella de carbono o qué son las emisiones de CO₂. Entiende algo sobre reciclar, pero no tiene ese interés.

¿Qué hacía entonces? Si lo que más te importa son los jugadores, voy a vestir a los jugadores o a hacer una campaña con ellos relacionada con la sostenibilidad para que ese mensaje vaya calando.

Hicimos mil activaciones, sobre todo, me quedo con los partidos Forever Green, que llevan ya cinco ediciones, y también con la gala.

Y si tuviera que destacar una activación sería la camiseta que hicimos con el alga invasora Rugulopteryx okamurae para dar visibilidad al problema que estaban viviendo las costas andaluzas.

Presentamos la camiseta en el Estrecho de Gibraltar, en medio del mar. Un buzo sacó la camiseta desde debajo del agua y había más de 40 periodistas de todas partes del mundo en barcos. Tuvo una repercusión brutal y los jugadores del Betis disputaron el partido con esa camiseta. Fue un Betis-Real Sociedad que ganó el Betis.

“La capacidad que me ha dado el Betis para ser resolutiva me va a acompañar toda la vida”

Rocío Ruiz-Berdejo posa con la Copa del Rey en el estadio Benito Villamarín
Rocío Ruiz, durante su etapa en el Real Betis, posa con la Copa del Rey en el Benito Villamarín.

Más allá de los proyectos, ¿qué aprendizajes te llevas de casi diez años en el Real Betis?

Del Betis me llevo esa manera de trabajar a destajo y, sobre todo, la capacidad para rehacerte y trabajar bajo presión.

Creo que eso se vive en muy pocas empresas, especialmente en aquellas que no están tan vinculadas al mundo del deporte o a los eventos, donde hay tantos imprevistos que tienes que anticiparte a lo que puede pasar, tener un plan A, B, C y D y, sobre todo, ser resolutiva.

La capacidad que me ha dado el Betis para ser resolutiva creo que es algo que me va a acompañar el resto de mi vida.

También me llevo haber tenido a mi lado profesionales buenísimos y exigentes y, sobre todo, disfrutar de lo que hago, porque el trabajo era chulísimo. Poder ir cada día al estadio a trabajar ha sido un privilegio.

Allí también he aprendido a crecer. El Betis me ha dado muchísimas oportunidades y me ha abierto las puertas de muchos sitios. Estoy súper agradecida al club y a todos los compañeros que he tenido.

Acción de Forever Green para promover la sostenibilidad a través del fútbol
Rocío Ruiz durante una de las acciones de Forever Green, el proyecto de sostenibilidad que dirigió en el Real Betis.

Sostenibilidad sin grandes presupuestos

Hay empresas pequeñas que escuchan palabras como sostenibilidad y piensan en grandes inversiones. Desde tu experiencia, ¿se puede empezar a construir una empresa más responsable con pequeñas decisiones?

Esto le va a sorprender a mucha gente, pero cuando empecé el proyecto de sostenibilidad en el Betis tenía cero euros de presupuesto. De hecho, durante los casi cinco años que estuve dirigiendo Forever Green no tuve presupuesto para las acciones. Así que, claro que una empresa puede empezar a ser sostenible sin grandes recursos.

Durante aquella época aprendí mucho sobre el valor de lo que llamábamos sinergias verdes. Hablaba con empresas que estaban muy bien posicionadas en el sector y les pedía ayuda: “Venga, vamos a hacer una acción conjunta”. Poco a poco, esos pequeños gestos cuentan.

Ahí me di cuenta también de la importancia de las alianzas. Quizá en otras áreas no eran tan fáciles de conseguir, pero cuando se trataba de luchar contra el cambio climático, que al final nos va a afectar a todos, las empresas estaban mucho más abiertas a colaborar.

Por eso destacaría las sinergias verdes y otra cualidad que para mí es muy importante: la creatividad. La creatividad no cuesta dinero; también consiste en investigar. Yo me pasaba horas en LinkedIn viendo qué hacían otros clubes u otras entidades relacionadas con la sostenibilidad, aprendiendo de ellas y pensando cómo podíamos extrapolar esas ideas al Betis.

Creo que cuando una marca hace bien su trabajo, lo comunica bien y, sobre todo, ayuda a otras marcas más pequeñas, a otras entidades o a otros proyectos, ahí es donde está el éxito.

“La creatividad no cuesta dinero; consiste en investigar”

Marcas, valores e influencers

¿Crees que hoy los consumidores somos más exigentes y que ya no basta con vender un buen producto, sino que también queremos saber qué valores hay detrás de una marca?

Sin lugar a dudas. Los consumidores somos cada vez más exigentes porque ese producto ya no solo está en las tiendas, sino también en las redes sociales o en la televisión.

Cuando una marca se asocia a un influencer o a un deportista y vemos que esa persona actúa de determinada manera o recibe malos comentarios, eso también afecta a nuestra percepción.

Me pasa mucho con las marcas de suplementación: me piden médicos, médicos influencers o doctores porque buscan esa conexión y, sobre todo, la garantía de poder decir: “Oye, si me lo recomienda un médico, es que este producto es bueno”.

Creo que los valores de cada marca son esenciales.

Cuando eliges a un creador o influencer para asociarlo a una causa o a una marca, ¿qué pesa más para ti: su alcance o su coherencia?

Para mí pesa mucho más la coherencia y el discurso que quiere transmitir.

Ahora se habla mucho de la caída de los influencers y, para mí, es algo normal.

Al final, una persona que trabaja ocho horas todos los días entra en redes sociales y se encuentra con la vida idílica de alguien que, aparentemente, no tiene estudios o se dedica únicamente a mostrar sus viajes. Y eso puede resultar frustrante, pero creo que la responsabilidad no es solo de los influencers. También es nuestra, como sociedad, porque somos nosotros quienes elegimos a quién seguimos.

Si yo tengo claros mis valores, también tengo claro qué tipo de personas quiero seguir. En mi caso, por ejemplo, sigo a deportistas. Muchos tienen estudios, se sacrifican y entrenan muchísimas horas al día para perseguir sus sueños. Ese esfuerzo y ese discurso son los que consiguen llegarme.

Por eso, a la hora de elegir a una persona para asociarla a una marca o a una causa, para mí la coherencia es, sin duda, clave.

“La culpa no es de los influencers, la culpa es de nosotros, de la sociedad que elegimos a quién seguimos”

Rocío Ruiz junto a la waterpolista Paula Leitón
Rocío Ruiz junto a Paula Leitón, deportista olímpica y una de las profesionales representadas por Hello Monday.

Hello Monday y una nueva etapa profesional

Ahora estás al frente de Nuevo Negocio y Sostenibilidad en Hello Monday. ¿Qué significa realmente desarrollar nuevo negocio y qué es lo que más disfrutas?

Hace un año decidí dejar el Betis para emprender esta aventura.

Hello Monday lleva diez años posicionada como una de las mejores agencias de marketing de influencers de Andalucía y para mí fue un reto porque me propusieron crear el departamento de representación y captar talento. Utilizando un símil deportivo, ser un poco la entrenadora de los talentos.

Todos los chicos y chicas a los que represento tienen valores y transmiten algo a partir de aprendizajes que han tenido en sus vidas.

No tengo prácticamente perfiles de lifestyle. Son deportistas o personas relacionadas con la salud. Tengo algún humorista, campeones olímpicos y también personas con discapacidad.

Estamos creando un equipo fantástico y estoy muy emocionada.

Además, desarrollar nuevo negocio no es más que buscar sinergias con otras empresas, asistir a eventos, ampliar la red de networking y, sobre todo, conocer a gente maravillosa.

¿Qué te ilusiona más: conseguir que una idea llegue a convertirse en un gran proyecto o ver el impacto que ese proyecto termina teniendo en las personas?

Para mí, de toda la entrevista, esta pregunta es la más significativa.

En mi etapa del Betis, lo que me ilusionaba era conseguir que una idea se llevara a cabo porque tenía que pasar muchísimos filtros y hablar con muchísimos departamentos. Era tan cansado el proceso hasta conseguirlo que, una vez que salía, era como: “Bueno, pues ya lo he conseguido”.

En cambio, aquí, en Hello Monday, tengo la sensación de que es mucho más placentero ver el mensaje que transmite una persona que tiene una historia y, sobre todo, leer los comentarios tan positivos después de una campaña y pensar: “¡Guau!, ha merecido la pena”.

Así que un poquito de las dos cosas.

Has trabajado en entornos donde durante mucho tiempo los puestos de decisión han estado ocupados mayoritariamente por hombres. ¿Has sentido alguna vez que tenías que demostrar un poco más para que tu voz tuviera el mismo peso?

Sinceramente, por mi forma de ser, porque tengo una personalidad un poco arrolladora, nunca me he visto en inferioridad. Creo que también influye mi físico: al ser tan grande, nunca he tenido esa sensación.

Pero también he luchado mucho. Siempre he dicho las cosas con educación y respeto y no me he quedado callada. Creo que esa personalidad, ese no tener miedo a decir las cosas o a enfrentarme a determinadas situaciones, está muy influenciada por el deporte y por todos los valores que me ha dado.

Creo que así es como se van forjando también los líderes: con preparación, tanto profesional como personal, y con los valores que vas adquiriendo a lo largo de tu trayectoria. Para mí también es importante intentar ayudar a los demás y, sobre todo, intentar hacer felices a los demás.

En el camino me he encontrado con muchas personas que querían posicionarse por encima de mi, con mucho ego y mucha envidia, y creo que ese no es el camino.

Y también creo que las mujeres tenemos que ayudarnos entre nosotras. Al ser menos, tenemos que hacer piña. Por eso participo en muchísimos foros e intento ayudar a mujeres emprendedoras que están relacionadas con el mundo del deporte.

Creo que estamos haciendo muchas cosas, pero todavía queda un largo camino por delante y eso es precisamente lo que me motiva aún más.

“Las mujeres nos tenemos que ayudar entre nosotras”

Ahora también compartes tu experiencia con nuevas generaciones. Cuando miras a las chicas jóvenes que están empezando, ¿qué te gustaría que ellas no tuvieran que demostrar nunca más?

Creo que tanto para chicas como para chicos las cosas están bastante equilibradas, pero, sobre todo en la industria deportiva, me gustaría que las mujeres no tuvieran que demostrar que saben de deporte.

Hay muchas mujeres que conocen mucho más el entorno que muchos hombres.

Es verdad que ahora me está pasando al contrario, en la industria del marketing hay muchas más mujeres que hombres. Después de haber sido yo la única mujer entre tantos hombres y haber ido siempre un poco “con el cuchillo entre los dientes”, ahora es todo mucho más fácil.

Estar en el presente cuando la cabeza ya está pensando en lo siguiente

En profesiones como la tuya parece que siempre hay que estar pensando en la próxima idea, el siguiente cliente o el siguiente proyecto. ¿Cómo aprende una persona que vive anticipándose al futuro a parar y estar presente?

Desconecto bastante poco.

Aunque esté de vacaciones, estar relajada y viajando es un aliciente para seguir pensando y seguir creando.

Para mí, estar presente es algo que aprendí durante mi etapa en Estados Unidos: pensar en el hoy, pero me encanta también hacer planes para dentro de nueve meses porque para mí eso es una motivación.

Todos los veranos hago un viaje grande. Este año he estado en Japón, acabo de volver y ya estoy pensando en el siguiente viaje para motivarme y decir: “Tengo que hacer un buen año porque luego tengo este premio”.

Los humanos somos muy simples. Trabajamos por incentivos y que tú te automotives con un premio, con un regalo, con tus amigas, con tu familia o con tu pareja siempre es positivo.

El momento en el que no había ningún manual

En Mujeres sin Manual siempre hablamos de esos momentos en los que la vida cambia las reglas y nadie te entrega unas instrucciones para saber qué hacer después. ¿Cuál ha sido el gran momento de Rocío en el que has pensado: “Para esto no tengo un manual”?

A mí me pasan muchísimas cosas surrealistas porque soy una persona que dice que sí a todo, que habla con todo el mundo y que, cuando tiene una idea, hace lo imposible para llevarla a cabo.

Ha habido varios momentos en mi vida en los que he pensado: “Buah, esto otra persona no lo hubiera sacado adelante”.

Uno ocurrió cuando llevaba la dirección operativa de los partidos del Betis de baloncesto. Era un día de Feria de Sevilla y, diez minutos antes de que comenzara un partido de la liga ACB, me llamó el speaker con la voz ronca para decirme que estaba muy malo y no podía venir. Quedaban diez minutos y no tenía a nadie. Dije: “Bueno, pues me pongo yo a hacer de speaker”. No había hecho jamás de speaker y terminé haciéndolo durante el partido de baloncesto.

Ese fue un momento en el que dije: “No tengo ningún manual, tengo que improvisar y tengo que ser resolutiva. No confío en nadie mejor que yo para hacerlo”.

Otro momento bastante difícil fue cuando presentamos la equipación Forever Green en Tarifa.

El buzo que iba a sacar la equipación de debajo del agua perdió la camiseta por las corrientes tan fuertes que había. Se le escapó en medio del mar. Tuve que solucionarlo buscando otra camiseta, que llevaba puesta el modelo. Fue un momento un poco de pánico, pero lo solventamos muy bien y al final presentamos la camiseta.

“No tengo ningún manual, tengo que improvisar y tengo que ser resolutiva”

Entrega de un reconocimiento durante el evento Top Women in Sports
Rocío Ruiz, reconocida en Top Women in Sports por su trayectoria como directiva y empresaria vinculada al deporte.

Lo que todavía queda por hacer

Has conseguido unir en tu carrera muchas de tus pasiones: deporte, marketing, sostenibilidad, formación… ¿Qué te gustaría hacer que aún no hayas tenido oportunidad de hacer?

Lo hablaba el otro día con mi pareja a propósito de mi vision board, esa palabra que está tan de moda.

Realmente he hecho bastantes cosas, pero me encantaría ayudar en unos Juegos Olímpicos o unos Juegos Paralímpicos a nivel de marketing o coordinación.

Creo que también me gustaría dar el paso en alguna institución.

Y, aparte, obviamente, algún día emprender. Tengo esa espinita y creo que esos pueden ser mis próximos pasos.

“Quiero que me recuerden como alguien que hacía felices a los demás”

Rocío, trabajas ayudando a empresas y marcas a pensar en el impacto que quieren dejar. ¿Te has preguntado alguna vez qué impacto quieres dejar tú?

Sí me lo he preguntado.

Cuando haya un cambio de empresa o de trabajo, quiero que me recuerden como alguien que hacía felices a los demás, que no paraba y que todo lo que pensaba, articulaba y maquinaba lo conseguía. Pero, sobre todo, como una persona que ayudaba a los demás siempre con una sonrisa y que era muy divertida.

“Quiero que me recuerden como alguien que hacía felices a los demás”

La mirada de Mujeres sin Manual

Conocí a Rocío Ruiz-Berdejo a través de Paula Leitón y desde nuestro primer encuentro, aunque fuera a través de una pantalla, hubo una conexión inmediata. Tiene esa energía arrolladora de la que habla durante la entrevista, pero también un entusiasmo difícil de disimular cuando cuenta aquello en lo que cree y todo lo que todavía quiere hacer.

Rocío es una mujer con ganas de aportar. De compartir lo que sabe, de conectar personas y, especialmente, de seguir dando visibilidad al talento femenino que existe en nuestro país dentro del ámbito deportivo. Una misión en la que nuestros caminos se encuentran y para la que, desde el primer momento, ha dejado abiertas las puertas de Mujeres sin Manual a futuras colaboraciones.

Y tengo la sensación de que este encuentro es solo el principio de un camino bonito porque, aunque lleguemos desde lugares diferentes, compartimos algo esencial: las ganas de utilizar nuestro trabajo para aportar a los demás y generar oportunidades para otras mujeres.

Durante nuestra conversación, Rocío nos habla de deporte, de presión, de liderazgo, de sostenibilidad y de proyectos. Habla de todo lo que ha hecho, pero también de todo lo que todavía sueña con hacer. Y detrás de esa ambición hay algo que para mí define especialmente su manera de estar en el mundo: dar sin estar esperando constantemente algo a cambio.

Quizá por eso la palabra empatía se le queda corta. Rocío defiende sus valores, ayuda cuando tiene la posibilidad de hacerlo y busca aportar su granito de arena allí donde está. Sueña en grande —unos Juegos Olímpicos o Paralímpicos, emprender, seguir creciendo—, pero lo hace con los pies en la tierra y siendo consciente del trabajo que hay detrás de cada oportunidad.

Y hay algo especialmente bonito en que, después de hablar de una trayectoria llena de proyectos, retos y objetivos, cuando le preguntamos cómo quiere ser recordada, su respuesta no tenga que ver con ninguno de sus logros profesionales: quiere que la recuerden como alguien que hacía felices a los demás.

Y es aquí donde nuestras historias vuelven a encontrarse. Estoy convencida de que esta relación no termina con una entrevista. Ojalá sea el comienzo de muchas oportunidades para hacer juntas aquello que más nos gusta: visibilizar, ayudar, aportar y abrir camino a otras mujeres.

Y, si algún día echamos la vista atrás, que nos recuerden precisamente por eso: por todo lo bonito que fuimos capaces de aportar a los demás.

Estefanía Jaime
Estefanía Jaimehttps://estefaniajaime.com/
Estefanía Jaime es profesional de la comunicación corporativa y las relaciones públicas, además de fundadora y directora de Mujeres sin Manual. Desde el medio impulsa entrevistas y contenidos sobre talento femenino, liderazgo y trayectorias profesionales.

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