Barre: cuando hacer ejercicio deja de ser un castigo

¿Y si el ejercicio no tuviera que doler para ser efectivo? ¿Y si pudiéramos movernos desde el disfrute, la conexión y el cuidado, en lugar de hacerlo desde la culpa o la exigencia? Cada vez más mujeres están encontrando en el barre una respuesta a esas preguntas. Una disciplina inspirada en el ballet que combina fuerza, equilibrio y bienestar, y que está transformando la manera en que muchas se relacionan con su propio cuerpo.

Hubo un tiempo en el que muchas mujeres aprendimos que hacer ejercicio significaba sufrir. Sudar hasta el agotamiento. Contar calorías. Castigarnos después de los excesos. Intentar cambiar nuestro cuerpo para acercarnos a una versión de nosotras mismas que siempre parecía insuficiente.

Pero algo está cambiando.

Cada vez más mujeres buscan otra forma de moverse. Una que tenga más que ver con el bienestar que con la culpa, con la conexión en lugar de la exigencia. Y en esa búsqueda aparece una disciplina que está despertando un interés creciente: el Barre.

¿Qué es el Barre?

Si aún no has oído hablar de él, el Barre es un método de entrenamiento inspirado en la técnica del ballet que combina elementos de pilates, yoga, fitness y trabajo de fuerza, movilidad y control corporal.

En el caso de Valeria Cirillo, fundadora de Body Ballet Barre en Jerez de la Frontera, este método adquiere además un sello propio. "Trabajo con un método exclusivo que he desarrollado a partir de más de 25 años de experiencia en la danza y la enseñanza. Desde hace años veía la necesidad de unir los beneficios del fitness y el entrenamiento de fuerza con la elegancia, la técnica y la conciencia corporal que aporta la danza".

Así nació Body Ballet Barre, una propuesta con una filosofía muy clara: entrenar fuerza con estilo y ayudar a las mujeres a sentirse bien por dentro y por fuera.

¿Por qué tantas mujeres conectan con esta práctica?

Quizá el auge del Barre tenga mucho que ver con el momento vital en el que nos encontramos muchas mujeres. Ya no buscamos únicamente quemar calorías. Queremos actividades que nos ayuden a cuidarnos, a desconectar y a reconectar con nosotras mismas.

"Creo que conecta porque ofrece una forma diferente de entrenar", explica Valeria. "No se trata de llevar el cuerpo al límite, sino de aprender a moverlo mejor, desarrollar conciencia corporal y descubrir todo lo que es capaz de hacer". En un mundo que constantemente nos empuja a hacer más y mejor, esta mirada amable hacia el cuerpo resulta casi revolucionaria.

Los beneficios del Barre más allá de la estética

Aunque sus movimientos elegantes puedan llevar a pensar que se trata únicamente de una disciplina estética, sus beneficios van mucho más allá.

El Barre ayuda a mejorar:

  • La fuerza muscular
  • La tonificación
  • El equilibrio y la estabilidad
  • La coordinación
  • La movilidad
  • La postura
  • La conciencia corporal
  • La funcionalidad del cuerpo en la vida cotidiana

"Son beneficios que repercuten directamente en la salud, la energía y la calidad de vida", señala Valeria Cirillo. Y quizá ahí esté una de las claves: empezar a relacionarnos con el ejercicio desde lo que nos aporta, no solo desde cómo nos hace ver.

Cuando el ejercicio deja de ser un castigo

Muchas mujeres mantienen una relación complicada con la actividad física. Han empezado y abandonado rutinas innumerables veces. Han sentido culpa por no ser constantes o por no cumplir ciertos estándares. Por eso resulta tan interesante la propuesta de Body Ballet Barre.

"Las clases son muy dinámicas. Trabajamos con música y pequeñas secuencias que casi funcionan como una coreografía sencilla, fácil de seguir y memorizar", cuenta. La atención deja de estar en contar repeticiones o resistir el sufrimiento y se centra en disfrutar del movimiento. "Cuando el ejercicio se convierte en una experiencia agradable, la motivación nace del bienestar y no de la obligación".

Y eso cambia completamente la forma en que habitamos nuestro cuerpo.Una exigencia que, como reflexionaba Anaïs Béranger en otra de nuestras entrevistas, suele empezar por la forma en que nos hablamos a nosotras mismas.

La importancia del entrenamiento de fuerza en la salud femenina

Durante mucho tiempo, el entrenamiento de fuerza estuvo rodeado de mitos cuando se hablaba de mujeres. Sin embargo, hoy sabemos que la fuerza es una herramienta fundamental para la salud. "Nos ayuda a mantener la masa muscular, fortalecer los huesos, proteger las articulaciones y conservar nuestra autonomía a lo largo de los años", explica Valeria.

La fuerza no es solo una cuestión estética, es independencia, salud, calidad de vida y la posibilidad de seguir haciendo aquello que queremos durante más tiempo.

Mucho más que cambios físicos

Cuando Valeria habla de sus alumnas, hay algo que la emociona especialmente.

"No son solo los cambios físicos. Veo mujeres que ganan confianza, seguridad y una relación más positiva con su cuerpo". Muchas llegan buscando una actividad física y terminan encontrando algo inesperado: un espacio propio.

"Con frecuencia escucho frases como: 'es el mejor momento de mi día' o 'llego con estrés y me voy completamente diferente'". En medio de agendas imposibles, responsabilidades y autoexigencia, disponer de un lugar donde simplemente estar presentes se convierte también en una forma de autocuidado.

¿Hace falta experiencia previa para empezar?

La respuesta es rotunda: no.

"La mayoría de nuestras alumnas nunca han practicado ballet", aclara. Body Ballet Barre está diseñado para adaptarse a distintos niveles y acompañar a cada mujer desde el punto en el que se encuentra. Porque no importa de dónde partes, lo importante son las ganas de empezar.

Mujeres practicando barre, una disciplina que combina ballet, fuerza y bienestar.
Grupo de mujeres realizando ejercicios de Barre

Un mensaje para quienes sienten que nunca hacen suficiente

¿Qué ocurre con esas mujeres que empiezan rutinas y las abandonan? ¿Con quienes sienten que siempre deberían estar haciendo más?

Valeria tiene una respuesta sencilla y profundamente humana. "Le diría que abandone la idea de la perfección. El bienestar no se construye desde la exigencia constante, sino desde la constancia". Y añade algo que resume toda la filosofía de este método: "La clave no es hacerlo perfecto, sino seguir apareciendo".

Una frase que quizá pueda aplicarse no solo al ejercicio, sino también a la vida.

Moverse para sentirse bien

Muchas hemos crecido creyendo que el objetivo del ejercicio era adelgazar o corregir aquello que no nos gustaba de nuestro cuerpo, pero quizá haya llegado el momento de preguntarnos ¿cómo quiero sentirme?, en lugar de ¿cómo quiero verme?

"El ejercicio no debería ser un castigo ni una obligación", concluye Valeria. "Mover el cuerpo es una forma de cuidarnos, de ganar salud, energía y confianza. El objetivo no es encajar en un ideal físico, sino sentirse fuerte, capaz y bien en la propia piel".

La reflexión final

Escuchando a Valeria, una entiende que el verdadero cambio no está en descubrir una nueva disciplina, sino en reconciliarnos con nuestro cuerpo.

En un mundo que nos exige productividad constante, perfección y resultados inmediatos, quizá movernos pueda convertirse en un acto de amor propio. Un espacio donde dejar de exigirnos tanto y empezar a escucharnos más porque cuidar de nosotras no siempre significa hacer más, a veces, solo significa elegir hacer algo distinto. Elegir aquello que nos sostiene, que nos devuelve energía, que nos recuerda que nuestro cuerpo no es un proyecto que arreglar, sino el lugar desde el que vivimos, sentimos y habitamos el mundo.

Redacción Mujeres sin Manual
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Equipo editorial de Mujeres sin Manual. Publicamos entrevistas, reportajes y contenidos sobre talento femenino, liderazgo y trayectorias profesionales de mujeres de distintos ámbitos.

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