Mercedes Chilla: la fuerza de quien nunca necesitó hacer ruido para dejar huella

Fue atleta olímpica, una de las grandes lanzadoras de jabalina de nuestro país y hoy, junto a Begoña García, está al frente de CrossBox Jerez... pero esta no es solo la historia de una deportista de élite. Es la de una mujer que ha entendido que la fuerza también se demuestra en la forma de afrontar la vida.

Hay personas que no necesitan levantar la voz para hacerse escuchar y la jerezana Mercedes Chilla es una de ellas.

Quienes entrenan con ella en CrossBox Jerez conocen bien esa forma de ser. Es exigente, meticulosa y no deja pasar un detalle. Si corrige un movimiento, lo hace porque sabe que puedes hacerlo mejor. Si insiste una y otra vez en una técnica, es porque le importa que avances.

A primera vista puede parecer una mujer seria. Reservada, incluso... pero basta con compartir un rato con ella para descubrir que esa exigencia nace de un lugar muy distinto. Hay personas que expresan el cariño con palabras y otras que lo hacen acompañando, observando y estando. Mercedes pertenece a ese segundo grupo.

Durante toda la conversación nos habla de su carrera deportiva con una naturalidad que sorprende. Cuenta sus medallas, los campeonatos internacionales o sus Juegos Olímpicos como quien recuerda una etapa importante de su vida, pero no la única. No hay nostalgia ni necesidad de reivindicar todo lo conseguido. Simplemente habla de ello con la serenidad de quien nunca permitió que el deporte definiera por completo quién era.

Una jabalina que apareció cuando menos lo esperaba

Cuando pensamos en una deportista olímpica es fácil imaginar a una niña que soñaba desde pequeña con llegar a lo más alto. En el caso de Mercedes Chilla, la historia fue bastante diferente.

Todo empezó casi por casualidad.

Su entrenador descubrió que tenía unas condiciones especiales para los lanzamientos durante una competición escolar. Primero llegó el peso, después las pruebas combinadas y, sin esperarlo demasiado, una marca en jabalina que habría valido una medalla en un Campeonato de España. A partir de ahí, entrenador y atleta decidieron apostar por una disciplina que, por entonces, tenía muy poca visibilidad en nuestro país.

¿En algún momento imaginaste que aquello te llevaría hasta unos Juegos Olímpicos?

Mercedes sonríe antes de responder.

"Tú estás estudiando, entrenas con tu grupo... No piensas en unas Olimpiadas. Eso va desarrollándose poco a poco."

Con apenas 17 años ya estaba compitiendo en un Campeonato de Europa de su categoría. Todo llegaba muy deprisa, aunque ella seguía viviendo el atletismo con la naturalidad de quien simplemente disfrutaba entrenando.

Fue unos años después, cuando consiguió la medalla de plata en el Campeonato de Europa sub-23, cuando entendió que había llegado el momento de apostar de verdad por el alto rendimiento. Hasta entonces, el deporte convivía con los estudios y con la idea de que, si las cosas no salían, siempre podría tomar otro camino.

"Con 21 años pensé que si el Campeonato de Europa salía bien seguiría por ese camino. Si no, me dedicaría a estudiar."

Aquella medalla terminó despejando las dudas y marcó el inicio de una carrera que la llevaría a competir al máximo nivel internacional.

"Yo creo que fui igual antes y después"

Es inevitable preguntarse si una trayectoria como la suya cambia a una persona. Si las medallas, los viajes o el hecho de vestir la camiseta de la selección española terminan transformando a quien los vive.

Mercedes Chilla compitiendo en una prueba oficial de lanzamiento de jabalina en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008..
La atleta jerezana representó a España en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008.

¿Cambió mucho aquella Mercedes Chilla que empezó a destacar en el atletismo?

La respuesta llega con la misma tranquilidad con la que ha respondido al resto de preguntas.

"Yo creo que fui igual antes y después."

Recuerda que el lanzamiento de jabalina nunca fue una disciplina especialmente mediática y que, en aquella época, tampoco existían las redes sociales tal y como las conocemos hoy.

"La gente que seguía el atletismo sí podía reconocerme, pero tampoco era mucha gente."

Aquella falta de exposición le permitió seguir viviendo el deporte con bastante normalidad. No había focos constantes ni una atención mediática que condicionara su día a día. Quizá por eso, al escucharla, resulta difícil separar a la atleta de la mujer. Habla de una medalla europea con el mismo tono con el que unos minutos después hablará de una clase en el box o de un viaje para hacer surf. Y esa forma de contar su historia dice mucho más de Mercedes que cualquier palmarés.

Una lesión, un sueño olímpico y una forma muy particular de afrontar la vida

En el deporte de élite hay una palabra que nadie quiere pronunciar: lesión.

Mercedes sabía que podía llegar en cualquier momento. Desde muy joven había visto cómo otras compañeras tenían que parar de competir y ella misma llevaba años arrastrando molestias en el hombro. Formaba parte del deporte y, de alguna manera, convivía con esa posibilidad.

La lesión más dura llegó en 2012. Una rotura del tendón de Aquiles truncó una temporada en la que ya tenía la mínima para los Juegos Olímpicos de Londres. Para cualquier deportista, un golpe así supone mucho más que una lesión física. Significa parar de golpe cuando llevas años preparando un objetivo.

¿Cómo recuerdas aquel momento?

Mercedes hace una pequeña pausa antes de responder.

"Ese día no dejé de llorar. Pero al día siguiente tocaba irnos a Madrid a operarnos."

No hay dramatismo en sus palabras. Tampoco resignación. Lo cuenta igual que ha contado el resto de su carrera... aceptando lo que ocurrió y centrándose en lo que venía después.

Mientras la escucho, entiendo que esa manera de afrontar las cosas no apareció con los años. Siempre estuvo ahí. Ella misma reconoce que nunca ha sido de castigarse demasiado cuando las cosas no salían bien. En el deporte aprendió muy pronto que las derrotas forman parte del camino y que, por mucho que prepares una competición, siempre habrá factores que escapan a tu control.

"Sabes que tienes días buenos y días malos. Y también sabes que siempre vas a tener más derrotas que victorias."

Quizá por eso nunca se quedó demasiado tiempo mirando lo que había perdido. Después de la operación llegó la rehabilitación. Primero con un objetivo muy claro: recuperar su calidad de vida. Después, si el cuerpo respondía, volver a competir.

"Me interesaba quedarme bien para mi vida. Y luego, si podía lanzar más, pues mira, un regalo."

Hay una frase que repite varias veces durante la conversación y que resume bastante bien su forma de entender no solo el deporte, sino también la vida.

"El paso a paso te ayuda a sobrellevar mucho las situaciones complicadas"

No habla de grandes fórmulas para superar la adversidad. Habla de hacer lo que toca en cada momento, de no gastar energía en aquello que no depende de uno, de avanzar despacio cuando no queda otra opción.

Y, probablemente, esa manera de pensar fue la que le permitió volver a competir después de una lesión que para muchos habría supuesto un punto final.

Cuando una etapa termina y otra empieza

Hay deportistas que hablan de la retirada como uno de los momentos más difíciles de su vida. Después de años marcados por entrenamientos, competiciones y concentraciones, dejar atrás ese ritmo supone enfrentarse a una rutina completamente distinta. En el caso de Mercedes, ese cambio coincidió con la pandemia y con el inicio de una nueva etapa profesional junto a Begoña García al frente de CrossBox Jerez.

¿Cómo viviste el momento de dejar atrás el atletismo?

Mercedes reconoce que todavía hay una parte de aquella vida que echa de menos. No son los viajes, ni los entrenamientos. Es la competición.

"A día de hoy echo de menos competir. Era lo que más me gustaba del atletismo."

Sin embargo, asegura que nunca sintió el vacío del que hablan muchos deportistas cuando llega el momento de retirarse. Mientras el atletismo iba quedando atrás, apareció un proyecto que le permitió seguir vinculada al deporte desde otro lugar.

"Uní el final de mi carrera deportiva con esta etapa como empresaria y creo que fue una transición muy agradecida. No sentí ese vacío que mucha gente siente cuando deja el deporte."

Escucharla hablar de aquellos años deja la sensación de que Mercedes nunca ha entendido la vida como algo que se rompe entre un antes y un después. Habla del atletismo con cariño, pero también con la tranquilidad de quien sabe que cada etapa tiene su momento. Cuando le pregunto si siente que ha cambiado desde aquellos años en la élite, responde sin darle demasiadas vueltas.

"Sigo siendo la que era, pero ahora en otra etapa"

Y es difícil no pensar que esa frase resume bastante bien la forma en la que ha ido construyendo su camino.

Mercedes Chilla practicando escalada en su nueva etapa deportiva.
La escalada es una de las disciplinas que Mercedes ha descubierto tras su retirada del atletismo. Fotografía: David Munilla.

Descubrir el deporte desde otro lugar

Durante muchos años, el deporte también significó renunciar a otros deportes. Cuando compites al máximo nivel hay actividades que simplemente quedan descartadas porque cualquier lesión puede cambiar una temporada entera.

La escalada, el surf o el esquí eran planes que tenían que esperar. Ahora ya no.

¿Qué has descubierto desde que dejaste la alta competición?

Mercedes sonríe antes de responder.

"Todo lo que no pude probar entonces, lo estoy probando ahora."

La escalada apareció casi por casualidad, durante la rehabilitación del hombro. Con el tiempo llegaron el surf, el windfoiling o el esquí. Habla de ellos con el entusiasmo de quien disfruta aprendiendo algo nuevo y sin la presión que durante tantos años acompañó a cada entrenamiento.

Cuando la conversación llega al surf, incluso cambia el tono.

"Estoy enganchadísima... es horrible", dice entre risas.

También habla de viajar, de aprovechar el tiempo de otra manera y de hacer planes que antes resultaban impensables por el calendario de competiciones.

"Estoy disfrutándolo como una enana."

Escucharla contar esta etapa hace entender que el deporte sigue ocupando un lugar importante en su vida, aunque ahora lo haga desde un sitio completamente distinto. Ya no hay marcas que superar ni campeonatos que preparar. Hay curiosidad, ganas de seguir aprendiendo y tiempo para descubrir todo aquello que durante años tuvo que dejar aparcado.

La fuerza también se entrena

Hay ideas que siguen muy presentes entre muchas mujeres. Una de ellas es el miedo a entrenar fuerza. Mercedes convive con esa realidad casi a diario y reconoce que es una de las conversaciones que más se repiten entre quienes llegan por primera vez a CrossBox Jerez.

¿Todavía hay quien llega con miedo a entrenar fuerza?

Se ríe porque es una frase que ha escuchado muchas veces... "yo no me quiero poner como tú."

Su respuesta suele ser siempre la misma... "no te preocupes, que no te vas a poner como yo."

Más allá de la anécdota, aprovecha para explicar que el entrenamiento de fuerza sigue estando rodeado de muchos prejuicios. Para ella, nunca ha sido una cuestión de estética, sino de salud. Habla de prevención, de calidad de vida y de la importancia de llegar fuertes a cada etapa, desde un embarazo hasta la menopausia o, simplemente, al paso de los años.

Es un mensaje que intenta transmitir cada día a las personas que entrenan con ella y que, poco a poco, empieza a calar entre muchas mujeres que llegan al box con más dudas que confianza.

"Sería un orgullo"

La conversación se acerca al final cuando le planteo una última pregunta.

¿Qué sentirías si una niña te dijera que quiere ser como tú?

Mercedes sonríe.

"Sería un orgullo."

Explica que le gusta pensar que puede servir de referencia para otras niñas, especialmente en un deporte de fuerza donde durante muchos años también existieron prejuicios sobre el físico de las mujeres. Cree que las cosas han cambiado y celebra que cada vez sea más habitual ver a mujeres entrenando fuerza con total naturalidad.

Antes de despedirnos, le pido que mire por un momento a aquella chica que empezó casi por casualidad en el atletismo y que todavía no imaginaba todo lo que estaba por venir.

¿Qué le dirías hoy?

Mercedes apenas tarda unos segundos en contestar.

"Que confiara en el proceso. Que no tuviera miedo de todo lo que estaba por venir."

La mirada de Mujeres sin Manual

Cuando escuchas a Mercedes Chilla es fácil quedarse con la atleta olímpica, con las medallas o con una trayectoria deportiva al alcance de muy pocas personas. Sin embargo, esa es solo una parte de su historia.

La otra no aparece en los titulares ni en los palmarés... está en la forma en la que habla de las derrotas con la misma naturalidad que de las victorias, en cómo recuerda una lesión sin buscar compasión, en la ilusión con la que habla del surf, de la escalada o de los viajes que ahora puede hacer sin mirar el calendario de competiciones... y también en esa manera de entender el deporte como una forma de cuidar, de enseñar y de acompañar a los demás.

En Mujeres sin Manual contamos historias de mujeres que lideran, emprenden, investigan, crean o rompen barreras, pero, de vez en cuando, aparece una de esas conversaciones que te recuerdan que también existe otra forma de dejar huella.

No siempre tiene que ver con un título, con un reconocimiento o con una fotografía en un podio... a veces tiene que ver, simplemente, con la manera en la que una persona afronta la vida.

Y quizá por eso la historia de Mercedes Chilla trasciende el deporte porque en el fondo no habla solo de deporte, nos habla de los cambios que todas vivimos en algún momento y de la forma en la que decidimos afrontarlos.

Estefanía Jaime
Estefanía Jaimehttps://estefaniajaime.com/
Estefanía Jaime es profesional de la comunicación corporativa y las relaciones públicas, además de fundadora y directora de Mujeres sin Manual. Desde el medio impulsa entrevistas y contenidos sobre talento femenino, liderazgo y trayectorias profesionales.

últimos artículos

Artículos relacionados