Bimba: “El juego no espera y la vida tampoco”

“Bimba” ha construido buena parte de su vida alrededor de un balón de rugby. 15 clubes, 5 países y la camiseta de España forman parte de una trayectoria de éxitos, pero también de sacrificios y muchas horas lejos de casa. Ahora regresa a su tierra para comenzar una nueva etapa, entendiendo el éxito no como un marcador, sino como la posibilidad de abrir camino para quienes vienen detrás.

Hablar de Laura Delgado "Bimba", es hablar de rugby, pero también de todo lo que este deporte ha significado en su vida. Jerezana, jugadora internacional, capitana de Las Leonas y entrenadora, lleva años recorriendo campos, ciudades y países con un balón de rugby como compañero de viaje.

Por el camino ha habido títulos, partidos y momentos difíciles de olvidar, pero también muchas cosas que no suelen verse: aeropuertos, mudanzas, despedidas, dudas y la necesidad de empezar de cero una y otra vez. Una vida dedicada al deporte de alto nivel que, además, ha compaginado con su formación en empresariales, finanzas y gestión deportiva.

Hoy Bimba mira el rugby desde un lugar diferente. Después de tantos años lejos de casa, regresa a la provincia de Cádiz para ponerse al frente del primer equipo femenino del Club de Rugby Atlético Portuense y asumir también la dirección ejecutiva del club. Un regreso que le permite unir formación, experiencia y pasión en el lugar donde siempre se ha sentido parte de algo.

Hablamos con ella de todo lo que ha ocurrido hasta llegar aquí: de pertenencia, sacrificios, igualdad, miedo, equipo y de la importancia de abrir camino para que las niñas que vienen detrás puedan recorrerlo con más oportunidades.

La mujer que existe cuando desaparece la equipación

Para empezar, cuéntanos… ¿quién es Laura cuando deja a un lado el rugby y la competición?

Cuando me quito la equipación soy alguien mucho más tranquila de lo que la gente imagina. Soy una persona a la que le gusta cuidarse, cocinar sin prisa, escuchar música y desconectar viajando. Soy hija, soy amiga, soy alguien a quien le encanta aprender cosas nuevas, tanto que he compaginado el deporte de alto nivel con estudios de empresariales, finanzas y gestión deportiva.

El rugby me ha dado una identidad enorme, pero he aprendido, sobre todo en los últimos años, a no depender de él para saber quién soy. Laura existe también en el silencio, no solo en el campo.

“El rugby me ha dado una identidad enorme, pero he aprendido a no depender de él para saber quién soy”

¿Recuerdas cuándo descubriste este deporte y qué fue lo que te hizo pensar: “esto es lo mío”?

Recuerdo perfectamente esa primera sensación de pertenecer a algo. El rugby no se parecía a nada que hubiera probado antes: era físico, era intenso como el atletismo, pero también profundamente colectivo.

Ahí entendí que no hay lugar para el ego, que necesitas a las quince para sostener el juego. Ese “esto es lo mío” no llegó por un gesto técnico ni por marcar un ensayo, llegó por la sensación de formar parte de un equipo que se protege mutuamente. Desde ese primer entrenamiento supe que había encontrado algo a lo que quería pertenecer.

Laura Delgado Bimba durante su trayectoria en el rugby femenino
Una vida de rugby que la ha llevado a competir a nivel internacional.

Laura Delgado "Bimba": Jugar para cambiar las reglas

Cuando empezaste, el rugby femenino todavía tenía muy poca visibilidad. ¿Con qué obstáculos te encontraste por ser mujer en un deporte que muchos seguían considerando masculino?

Empecé en una época en la que el rugby femenino prácticamente no existía en el imaginario colectivo. Entrenábamos sin apenas recursos, compitiendo muchas veces por amor al deporte y no por ninguna estructura detrás.

Escuché comentarios de todo tipo, desde quien dudaba de que una mujer pudiera aguantar el contacto hasta quien directamente cuestionaba que aquello fuera “un deporte de chicas”. Lo que hicimos, generación tras generación, fue simplemente seguir jugando, seguir entrenando y dejar que el nivel hablara por nosotras.

¿Ha habido algún momento en el que hayas sentido que tenías que demostrar más para ganarte el mismo respeto?

Constantemente, sobre todo con la selección, ya que la diferencia con los chicos en recursos era muy grande. Con los años aprendí a no jugar para demostrar nada a quien dudaba, sino para disfrutar y para las compañeras que sí creían como yo. Ese cambio de mentalidad fue liberador.

“Aprendí a no jugar para demostrar nada a quien dudaba”

El orgullo de vestir la camiseta de España

Después de tantos años vistiendo la camiseta de la selección y de Las Leonas, ¿qué ha significado para ti representar a España?

Ha sido el mayor honor de mi carrera. Ponerme esa camiseta, y hacerlo además como capitana, es algo que llevo grabado en la piel.

No representaba solo un escudo, representaba a todas las jugadoras que vinieron antes sin apenas reconocimiento y a las que vendrán después con más oportunidades de las que yo tuve. Cada convocatoria era un recordatorio de responsabilidad: hacerlo bien no era solo por mí, era por Las Leonas como legado.

Hay momentos que una sabe que va a recordar toda la vida. ¿Cómo fue para ti vivir una haka en Nueva Zelanda? ¿Qué pasó por tu cabeza mientras formabas parte de un ritual con un significado tan profundo? ¿Sentiste que ese momento resumía, de alguna manera, todo el camino recorrido?

Vivir el rugby en Nueva Zelanda, la cuna de este deporte, y formar parte de un ritual tan cargado de historia como la haka es de esas experiencias que te ponen la piel de gallina y te recuerdan por qué elegiste este camino.

En ese instante pensaba en el privilegio de haber llegado hasta ahí, en el trayecto de una niña de Jerez que jugaba en condiciones muy distintas y que, de pronto, se encontraba compartiendo campo al otro lado del mundo con la cultura que dio origen a todo esto.

Sí, sentí que resumía el camino: humildad, respeto y la certeza de que este deporte te conecta con algo mucho más grande que tú misma.

El precio que no aparece en los títulos

Desde fuera vemos los éxitos, pero pocas veces todo lo que hay detrás. ¿Cuál ha sido el sacrificio más grande que has hecho para llegar hasta aquí?

El sacrificio más grande ha sido, sin duda, la estabilidad. Muchos años repartidos entre quince clubes y cinco países significan aeropuertos, mudanzas, empezar de cero una y otra vez, dejar atrás a la familia y a los amigos en cada etapa.

Renuncié a la idea de una vida “normal”, de un solo lugar al que llamar hogar durante años seguidos, para poder vivir mis sueños, mejorar como jugadora por y para el rugby.

No lo cambiaría, pero no fue gratis: se paga con ausencias, con celebraciones familiares vividas por videollamada y con la incertidumbre constante de no saber dónde estarás jugando al año siguiente.

“No lo cambiaría, pero no fue gratis: se paga con ausencias”

Laura Delgado Bimba junto a sus compañeras de Harlequins
El equipo, una de las grandes lecciones que le ha dejado el rugby.

Cuando el rugby deja de ser solo competir

Si el rugby te ha enseñado una lección que hoy aplicas fuera del campo, ¿cuál sería?

Que nadie gana solo. En el rugby aprendes que tu mejor jugada no vale nada si el equipo no está alineado, y esa lección la aplico a todo: al trabajo, a los proyectos que lidero, a las relaciones personales.

También me ha enseñado a levantarme rápido después de un golpe, literal y metafóricamente, porque el juego no espera y la vida tampoco.

Durante mucho tiempo has abierto camino en un deporte donde las mujeres han tenido que pelear por el reconocimiento. Mirando atrás, ¿qué te enorgullece más: tus logros deportivos o saber que has ayudado a que las que vienen detrás lo tengan un poquito más fácil?

Sin duda lo segundo. Estoy orgullosa de mis logros, de los títulos y de los partidos, pero eso se queda en el terreno de juego.

Lo que de verdad me llena es pensar que hoy hay niñas entrenando en condiciones mejores que las mías, con referentes en los que mirarse, con la posibilidad de soñar con ser profesionales. Si mi carrera ha servido para allanar un poco ese camino, entonces ha merecido la pena mucho más allá de cualquier resultado deportivo.

La igualdad no se proclama: se construye

¿Qué crees que todavía queda por hacer para que las niñas que sueñan con dedicarse al deporte encuentren las mismas oportunidades que los niños?

Queda mucho: estructuras profesionales estables, salarios dignos, visibilidad mediática real y, sobre todo, que se deje de tratar el deporte femenino como una excepción o una moda pasajera.

Necesitamos más entrenadoras, más mujeres en puestos de decisión, y familias y colegios que normalicen desde pequeñas que el deporte es un camino tan válido para una niña como para un niño. La igualdad de oportunidades no se declara, se construye con recursos e inversión sostenida.

“La igualdad de oportunidades no se declara, se construye con recursos e inversión sostenida”

Si una niña te dijera hoy que quiere jugar al rugby, pero tiene miedo al qué dirán, ¿qué le responderías?

Le diría que el miedo al qué dirán nunca desaparece del todo, ni siquiera yo me libré de él, pero que se hace pequeñito en cuanto pisas el campo y sientes que ese deporte es tuyo.

Le diría que las voces que hoy dudan serán las primeras en aplaudir cuando la vean disfrutar, y que lo importante no es convencer a nadie, sino no dejar que la opinión ajena le robe algo que la puede hacer tan feliz.

Tú descubriste un deporte que terminó cambiándote la vida. ¿Crees que todos los niños y niñas deberían tener la oportunidad de conocer disciplinas diferentes antes de decidir cuál les hace felices? ¿Qué papel juegan los colegios y las familias en ese descubrimiento?

Totalmente. Yo no habría descubierto el rugby si nadie me hubiera dado la oportunidad de probarlo, y ese “probar” es un derecho que todos los niños y niñas deberían tener.

Los colegios tienen un papel enorme como primer punto de contacto con deportes que muchas familias ni siquiera conocen, y las familias tienen la responsabilidad de acompañar sin imponer, de dejar que sus hijos exploren sin miedo a “perder tiempo” en algo que luego no continúen.

A veces esa exploración es precisamente la que te lleva a encontrar tu lugar en el mundo, como me pasó a mí.

Laura Delgado "Bimba": Volver a casa para comenzar otra etapa

Después de tantos años llevando el rugby contigo por distintos lugares del mundo, ahora vuelves a tu tierra, concretamente a El Puerto de Santa María, para ponerte al frente del primer equipo femenino del Club de Rugby Atlético Portuense y asumir también la dirección ejecutiva del club. ¿Qué significa para ti regresar a casa en este momento de tu vida y poder devolver aquí parte de todo lo que el rugby te ha enseñado fuera?

Para mí este proyecto es el trabajo de mis sueños. El Club de Rugby Atlético Portuense siempre ha sido casa, un club al que he vuelto durante toda mi carrera para compartir, entrenar y ver crecer a su gente, incluso cuando estaba jugando lejos.

He estudiado Administración y Dirección de Empresas, Finanzas y Contabilidad, un máster en Gestión Deportiva y un MBA en Controller, así que poder unir ahora mi pasión con mi profesión y hacerlo en casa, compartiendo toda mi formación y experiencia con los míos es increíble.

Después de tantos años siendo profesional lejos de mi tierra, tener la oportunidad y la confianza para liderar un proyecto que quiere seguir creciendo es algo muy especial para mí. Lo afronto con muchísimas ganas y responsabilidad, con fuerza, pero también con la humildad de saber que todavía tengo mucho que aprender.

“Poder relacionar mi pasión con mi profesión y hacerlo en casa es increíble”

Laura Delgado Bimba ejerciendo como entrenadora de rugby
Como entrenadora, Bimba comparte ahora todo lo aprendido en el campo.

Una nueva manera de medir el éxito

Después de todo lo que has conseguido, ¿qué significa para ti el éxito? ¿Ha cambiado esa definición con los años?

Ha cambiado muchísimo. De joven el éxito eran los títulos, las convocatorias, ganar. Hoy el éxito lo mido de otra forma: en si soy coherente con mis valores, en si las personas a las que entreno o acompaño crecen, en si dejo el rugby un poco mejor de como lo encontré.

Sigo siendo competitiva, eso no cambia nunca, pero ya no necesito un marcador para sentir que un día ha merecido la pena.

“Hoy el éxito lo mido en si dejo el rugby un poco mejor de como lo encontré”

Si hoy pudieras abrazar a la Laura de hace diez años, ¿de qué crees que estaría más orgullosa?

Creo que estaría orgullosa de que nunca dejé de intentarlo, ni cuando dudaba de si merecía la pena tanto sacrificio.

Le diría que aguante, que cada mudanza, cada país nuevo y cada noche de dudas la estaban llevando exactamente a donde necesitaba estar. Y creo que se sorprendería, sobre todo, al ver que hoy no solo sigo enamorada de este deporte, sino que además he podido convertirlo en una forma de ayudar a otras a recorrer su propio camino.

Y para terminar… ¿qué te gustaría que las mujeres que lean esta entrevista recordaran cuando tengan delante un sueño que les da vértigo perseguir?

Que el vértigo no es una señal de que no estás preparada, es la señal de que el sueño te importa de verdad. Que empieces sin tener todas las respuestas, porque yo tampoco las tenía, y que el camino se construye jugada a jugada, no de golpe.

Y, sobre todo, que se rodeen de un equipo, porque igual que en el rugby, ningún sueño grande se sostiene sola.

“El vértigo no es una señal de que no estás preparada, es la señal de que el sueño te importa de verdad”

La mirada de Mujeres sin Manual

Hay algo en Laura Delgado "Bimba" que no cabe en un palmarés. Es su sonrisa, su energía arrolladora, esa manera de hablar del rugby y de la vida con la misma pasión con la que durante tantos años ha saltado al campo.

Su historia tiene mucho que ver con lo que somos en Mujeres sin Manual. Fue una niña de Jerez que encontró su lugar en un deporte que durante demasiado tiempo muchos consideraron cosa de hombres y decidió quedarse.

Trabajó, se esforzó, renunció a muchas cosas y abrió puertas cuando todavía quedaban demasiadas por abrir. Hasta que aquella niña terminó vistiendo la camiseta de España y representando a todo un país.

Lo más valioso, quizá, no está solo en hasta dónde ha llegado, sino en todo lo que ha aprendido mientras llegaba. Bimba entendió que ningún triunfo se construye sola, que formar parte de un equipo significa sostener y dejarse sostener, y que después de cada golpe hay que volver a ponerse en pie porque, como ella misma dice, “el juego no espera y la vida tampoco”.

Y ahora la vida la trae de vuelta a casa. A un club al que Bimba nunca dejó de sentirse unida, incluso cuando su carrera la llevaba a competir y vivir lejos de los suyos. Regresa a El Puerto de Santa María con un nuevo reto por delante: liderar, entrenar y poner al servicio de otras personas todo lo que ha aprendido dentro y fuera del campo.

Y hay algo especialmente bonito en ese regreso. Bimba se marchó para perseguir un sueño y vuelve preparada para ayudar a construir los de otras.

Como directora de Mujeres sin Manual he tenido la suerte de conocerla personalmente y también de compartir entrenamientos con ella en Crossbox Jerez. Por eso, cuando pienso en Bimba, no pienso únicamente en la internacional, en la capitana o en la entrenadora. Pienso en su sonrisa, en esa energía arrolladora que lleva consigo y en una mujer que ha sabido adaptarse a cada cambio que la vida le ha puesto delante sin dejar de avanzar.

Ojalá muchas niñas crezcan mirando hacia mujeres como ella. No solo por haber vestido la camiseta de España, sino por todo lo que tuvo que trabajar para llegar hasta allí, por las veces que tuvo que empezar de nuevo, por las puertas que ayudó a abrir en un deporte que durante demasiado tiempo se consideró masculino y por demostrar que se puede ser fuerte y, al mismo tiempo, seguir aprendiendo, apoyándose en los demás y reconociendo que nadie llega lejos completamente sola.

Y Bimba no está sola en ese camino. En Mujeres sin Manual hemos tenido la suerte de conocer las historias de otras grandes referentes del deporte femenino como Paula Leitón, Begoña García o Mercedes Chilla. Mujeres diferentes, con recorridos distintos, pero con algo en común: todas nos han enseñado que el camino se abre trabajando, insistiendo y, muchas veces, sosteniéndose unas a otras.

Como ellas, Laura Delgado "Bimba" tampoco tuvo un manual.

Y ahora, después de tantos años recorriendo mundo, la siguiente jugada comienza en casa.

Estefanía Jaime
Estefanía Jaimehttps://estefaniajaime.com/
Estefanía Jaime es profesional de la comunicación corporativa y las relaciones públicas, además de fundadora y directora de Mujeres sin Manual. Desde el medio impulsa entrevistas y contenidos sobre talento femenino, liderazgo y trayectorias profesionales.

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