Cris Rubio: “Mi mayor victoria es seguir”

Ha hecho historia en el tenis de mesa español, pero algunas de sus victorias más importantes nunca han terminado en un podio. Cris Rubio ha aprendido a competir, a poner límites y a seguir sus propios tiempos. Ahora persigue Los Ángeles 2028 mientras reivindica algo esencial: ser mirada, sencillamente, como deportista.

Cris Rubio ha hecho historia en el tenis de mesa paralímpico español. En 2018 puso fin a veinte años sin un oro femenino español y, en 2024, consiguió tres oros en un mismo torneo internacional, pero quedarse únicamente con las medallas sería contar solo la parte visible de su historia.

Nació con una cardiopatía congénita y, con apenas un año, adquirió una lesión medular tras una negligencia médica. Ella lo cuenta sin convertirlo en una definición de sí misma: “Eso no me define, solo es una parte de mí”.

Hoy, a sus 36 años, entrena cinco horas diarias de tenis de mesa y trabaja para alcanzar uno de sus grandes sueños: clasificarse para los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028. Fuera de la pista estudia, trabaja, se forma como coach deportivo, tiene un pequeño emprendimiento y piensa en otros futuros posibles.

Antes de las medallas hubo una niña que soñaba con ser deportista

Para empezar por ti… si dejamos a un lado las medallas, la competición y el tenis de mesa, ¿quién es Cris?

Soy una chica que nació con una cardiopatía congénita y que, al añito, por una negligencia médica adquirió una lesión medular. Aunque claramente eso no me define, solo es una parte de mí. Soy una mujer de 36 años que busca siempre salir de su zona de confort para seguir creciendo como persona.

Cuando eras pequeña, ¿cómo soñabas tu futuro? ¿En algún momento imaginaste que el deporte acabaría ocupando un lugar tan importante en tu vida?

Para nada, nunca pensé que se haría realidad. Soñaba con ser deportista, pero, aunque de adolescente comencé a hacer baloncesto, vóley, handbike y otros deportes, no pude seguir porque por mi corazón no me lo recomendaban. Que ahora pueda disfrutar del deporte a este nivel ya es un sueño cumplido, y llegar a ser deportista de élite es todavía más valioso para mí.

Si hoy tuvieras que definirte con tres palabras que no tuvieran nada que ver con el deporte, ¿cuáles serían?

Asertiva, resolutiva y disciplinada.

Cris Rubio golpeando la pelota durante un partido de tenis de mesa
Detrás de cada resultado hay horas de trabajo invisible.

¿Recuerdas el primer día que cogiste una pala de tenis de mesa? ¿Qué tuvo este deporte para que ya no quisieras soltarla?

Perfectamente. Y no fue amor a primera vista, debo reconocer.

Llegué a un club al que tenía que ir rodando hasta la otra punta del pueblo, pero me hacía mucha ilusión empezar un deporte y así encontré el tenis de mesa.

Al principio fue un poco duro porque las personas que dirigían el club nunca habían tratado con personas con discapacidad. Para ellos fue un gran reto, y para mí también.

Cuando terminé el primer día quedé para volver la semana siguiente, pero me llamaron porque había un Campeonato de Andalucía cerca y me preguntaron si quería ir a ver el ambiente y competir, aunque fuera solo para probar.

Decidí ir sin haber tocado prácticamente la pala, pero lo que realmente me enganchó no fue ese primer momento, sino lo que vino después: ver que iba progresando poco a poco y que eso me aportaba en mi día a día. Ahí fue cuando ya no quise soltarla.

Siempre digo que no nací con el talento para esta disciplina, sino que trabajo cada día para ir avanzando.

“Siempre digo que no nací con el talento para esta disciplina, sino que trabajo cada día para ir avanzando”

Cris Rubio de espaldas con la camiseta de la selección española
Una trayectoria haciendo historia para el tenis de mesa español.

Hacer historia cuando nadie ve todo lo que ocurre antes

En 2024 conseguiste algo que nadie había logrado antes en el tenis de mesa femenino español: ganar tres oros en un mismo torneo internacional. ¿Qué pasó por tu cabeza cuando fuiste consciente de que acababas de hacer historia?

Es algo que había soñado y para lo que me había preparado muy consciente.

Esa temporada no fue de las mejores a nivel personal, pero mantuve el foco a la hora de entrenar y competir, y me lo preparé al detalle. Lo soñé, lo planifiqué en mi cabeza y luché por ello.

En ese momento lloré mucho de emoción porque había conseguido algo que había soñado, pero hasta entonces no llegué a creérmelo del todo. Fue muy bonito, y también llegar a casa y poder compartirlo con mis seres queridos.

Ya había hecho historia antes, porque hacía veinte años que no se conseguía un oro femenino español y acabé con esa sequía en Almería en 2018. Para mí es muy emocionante poder seguir aportando al tenis de mesa.

Desde fuera solemos ver el momento de la medalla, pero detrás hay muchísimos días invisibles. ¿Qué no vemos del camino de una deportista de élite?

Muchas tomas de decisiones. Tener que gestionar bien las prioridades cada día para cumplir los objetivos marcados.

Trabajo con profesionales que me ayudan a que sea un todo: nutrición, psicología, entrenamientos, entrenamiento visual, preparación física, logística… Muchos granitos de arena que me llegan a mí para conseguir hacer una montaña.

Lo que no se ve es, por ejemplo, que madrugo todos los días y tengo una planificación diaria. Entreno cinco horas al día de tenis de mesa, con partidos por la mañana y por la tarde, y a eso le voy sumando el entrenamiento físico, el entrenamiento visual, la nutrición, la psicología y seguir formándome en otros aspectos.

¿Cómo gestionas la presión antes de una competición importante?

Trabajo mucho en eso. Intento tener mi rutina, aunque no siempre la sigo al cien por cien, pero llevar algo predeterminado me ayuda a mantener el foco. Visualizo el partido e intento estar un rato a solas antes. Así puedo controlar la respiración y visualizar cómo va a ir, algo que ya había planificado antes en mi cabeza.

Durante el partido intento mantener las mismas emociones de principio a fin, sin dejarme llevar por el marcador. Al final también voy adaptándome a lo que pasa, porque no todo se puede controlar.

“Mi mayor victoria es seguir”

¿Ha habido algún momento en el que hayas pensado en dejarlo todo?

Sí, me lo planteo muchas veces, pero siempre gana la parte de la balanza que tiene mis grandes objetivos deportivos, los que de verdad aportan a mi felicidad.

Pensar en dejarlo también me hace reaccionar: buscar motivos para no caer en la rutina, ser disciplinada y seguir mejorando como deportista.

Una de las cosas importantes son mis redes sociales. Subo contenido que para mí es cotidiano y luego me encuentro con personas que me dicen que les he ayudado con algo. Eso es un gran motor. Para mí es algo normal y lo subo sin esperar nada, pero cuando eso ayuda a alguien es increíble.

El deporte te ha enseñado a competir, pero también mucho sobre la vida. ¿Cuál ha sido la lección más importante que te ha regalado?

Que cada uno tiene que seguir sus propios tiempos, no los que te marcan los demás.

A veces quieren que vayas más deprisa de lo que tú puedes gestionar en ese momento, pero todo tiene su trabajo y su tiempo. Ahí es donde entra la disciplina: no ir más rápido de lo que tocaba, sino mantener el trabajo constante hasta que llegara el momento.

Y también aprender a poner límites, a decir hasta dónde llego yo y no dejarme arrastrar por el ritmo que otros esperan de mí. Hasta que no aprendí eso, no empecé de verdad a crecer como deportista y a conseguir lo que he conseguido.

“Cada uno tiene que seguir sus propios tiempos, no los que te marcan los demás”

Hay victorias que empiezan mucho antes de subir al podio. ¿Cuál dirías que ha sido tu mayor victoria, esa que no lleva medalla?

El seguir. Avanzar cuando no puedes, cuando todo está en contra, cuando no tienes ganas y sabes que tienes que dar tu cien por cien, aunque ese día tu cien por cien sea solo un treinta.

Si ese es tu máximo ese día, ya estás consiguiendo una gran victoria.

“Mi mayor victoria es seguir, aunque ese día tu cien por cien sea solo un treinta”

Las batallas que nunca aparecen en una clasificación

Si pudieras enseñar una sola parte invisible de tu camino, ¿cuál sería?

Muestro mucho por redes sociales, pero es verdad que hay una parte más social del ambiente deportivo que no se ve y de la que no se habla, y que a lo mejor debería ser menos tabú.

Los deportistas pasamos por varios clubes, donde tenemos que lidiar con compañeros, entrenadores, directivos y otras personas del entorno. No es solo entrenar: hay cosas emocionales que nunca se ven, pero que te pueden hundir o impulsarte hacia lo que tú consideres éxito deportivo.

El deporte femenino ha dado pasos muy importantes en los últimos años, pero todavía queda camino. ¿Qué sigue haciendo falta para que las deportistas tengan la visibilidad que merecen?

Hay que dar las gracias a muchas mujeres que están llegando a hacer grandes cosas y que ahora son referentes para otras mujeres y niñas, incluso siendo de otras disciplinas deportivas.

Es increíble que hoy en día tengamos que seguir luchando por un sitio que además suele tener una visibilidad mínima. Se ha avanzado mucho: hay más partidos femeninos en televisión, más patrocinadores que apuestan por nosotras y más niñas que tienen referentes en quienes fijarse. Pero todavía falta constancia.

La visibilidad muchas veces llega en momentos puntuales y luego se apaga. Lo que hace falta es que ese foco se mantenga también en el día a día, no solo en las citas grandes.

En mi caso, además, se suma otra capa, porque el deporte femenino y el deporte adaptado comparten el mismo problema: la falta de visibilidad.

A veces siento que tengo que demostrar el doble para que se hable de mí como deportista, y no solo como historia inspiradora. Agradezco que se cuenten estas historias, pero también quiero que se hable de mi juego, de mi ranking, de mis rivales, de igual manera que se habla del deporte masculino.

Para eso hace falta más inversión y, sobre todo, que medios y marcas entiendan que apostar por nosotras no es un gesto puntual, sino una decisión a largo plazo.

“Quiero que se hable de mi juego, de mi ranking, de mis rivales y no solo de mí como una historia inspiradora”

¿Y en el deporte paralímpico? ¿Sientes que todavía quedan muchos prejuicios por romper?

Muchísimos. La verdad es que no se valora igual. Siempre digo que o somos superhéroes o pobrecitos.

Creo que hay que seguir conociendo un poco a cada persona, a cada deportista, y así ver que somos uno más, un deportista más.

Además, a nosotros no nos resulta tan sencillo como comprarnos unas zapatillas: necesitamos adaptaciones y herramientas que cuestan mucho dinero y, sin embargo, tenemos menos apoyo económico que el deporte convencional.

“Siempre digo que o somos superhéroes o pobrecitos, somos deportistas”

Una vida que no empieza ni termina en una pista

¿Cómo es un día cualquiera en tu vida cuando no estás compitiendo?

Exactamente como cualquier otra persona: me ocupo de mi casa, de mis estudios, de mi trabajo e intento siempre mejorar como persona y hacer vida social.

Entreno cada día en el Centro de Alto Rendimiento, pero no vivo allí. Tengo una casita cerca, así que mi día a día es diferente al de otros deportistas que sí viven en las instalaciones.

Todo lo voy compaginando, a veces haciendo un poco de malabares. Me encanta la psicología y estoy formándome como coach deportivo porque me gustaría, el día de mañana, ayudar a otros deportistas a conseguir sus éxitos.

Mientras entrenaba ya saqué los títulos oficiales de entrenadora de tenis de mesa y de tiro con arco, otra disciplina que me encanta, pero lo importante es que el deporte es parte de mí y no me impide hacer lo que quiero.

Muchas personas ven el resultado, pero no el sacrificio. ¿A qué has tenido que renunciar para llegar hasta aquí?

Yo nunca lo he visto como un sacrificio porque, para mí, al final la vida se trata de coger oportunidades y hacer elecciones.

Pasa el tiempo y tenemos que tener prioridades. Dentro de mi camino he ido cambiando mis prioridades según mis necesidades y he llegado hasta aquí. No ha sido fácil, pero no me arrepiento porque he aprendido mucho y soy quien soy por todo lo que he vivido.

Retrato de Cris Rubio fuera de la competición deportiva
Cris Rubio, la mujer más allá de la deportista.

Los Ángeles 2028 y todos los sueños que existen después de una medalla

¿Qué sueño deportivo te queda por cumplir? Y si dejamos a un lado las medallas, ¿qué sueños tiene Cris como mujer?

A nivel deportivo, me encantaría clasificarme para los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028. Estoy trabajando en eso, es mi objetivo principal y por eso estoy en el Centro de Alto Rendimiento: he dejado donde vivía y me he venido aquí para poder cumplir ese sueño.

Y si dejamos el tema deportivo a un lado, me gustaría abrir mi propio taller. Tengo un pequeño emprendimiento de wax melts llamado Tulux Esencias, que hace que mi día a día también sea especial porque me desconecta totalmente del deporte. Es algo que me encanta y que sueño hacer crecer en el futuro.

A nivel personal, me gustaría tener mi propia casa y hacer más grande mi familia siendo mamá.

El manual que Cris tuvo que escribir mientras vivía

En Mujeres sin Manual siempre decimos que hay momentos para los que nadie nos da un manual de instrucciones. ¿Cuál ha sido ese gran momento de «no tengo un manual para esto» en tu vida?

Supongo que en mi vida no hay manual para todo lo que he vivido desde pequeñita. He tenido que crearlo yo y aprender de las caídas, de la evolución, del prejuicio ajeno y, sobre todo, aprender de una misma.

Un manual de Cris Rubio no existe. Sería muy complejo poder redactarlo.

Si hoy pudieras abrazar a aquella Cris que empezaba a competir, ¿qué le dirías?

Le diría que esperara. Que no compitiera tan deprisa, que no se dejara guiar tanto por los demás y que fuera más fuerte poniendo siempre límites y que creara su propio camino deportivo como quisiera, y no como decían los demás.

“Le diría que creara su propio camino deportivo como quisiera, y no como decían los demás”

Cuando la mujer y la deportista dejan de competir entre ellas

Tengo la sensación de que las personas os recuerdan por las medallas, pero quienes de verdad os conocen os recuerdan por la persona en la que os habéis convertido para conseguirlas. ¿Qué crees que ha cambiado más en ti durante este camino: la deportista o la mujer?

Yo creo que, como mujer, el deporte es una parte de mi vida que ha hecho que evolucione más como persona. Esa evolución se ha visto reflejada también en la deportista. Y eso, al final, es lo bonito: que se autoalimenta.

Porque sin la parte deportista no sería esta mujer y, sin ser la mujer que soy hoy en día, no podría haber llegado a conseguir grandes cosas como deportista.

Si un día dejaras de competir y alguien te preguntara quién es Cris Rubio sin hablar de tenis de mesa, ¿crees que te resultaría fácil responder?

Pienso que sí. Creo que las personas de mi alrededor, o a través de la pantalla, me van a recordar más como la persona que soy que como la deportista de tenis de mesa que consiguió hacer historia.

Hace unos años, a lo mejor hubiera pensado que sin el deporte no tendría ningún tipo de identidad, pero hoy estoy muy segura de que la gente me recordará, ya sea por una cosa o por otra.

Al final, eso es algo muy bonito en la vida. Algo que valoro mucho.

Y cuando dentro de muchos años alguien hable de Cris Rubio, ¿cómo te gustaría que te recordaran? ¿Qué huella te gustaría haber dejado dentro y fuera del deporte?

Me gustaría ser recordada, sin más. Que cada uno ponga en valor sobre mí y mi carrera deportiva lo que crea relevante y que le aporte en su vida. Si le aporto algo, eso ya es maravilloso.

Creo que he abierto mucho camino para las generaciones que vienen, tanto por haber roto la sequía de oros en este deporte como por el triplete que conseguí después. Es una huella bastante grande y estoy muy contenta e ilusionada de haberlo logrado.

Aun así, creo que en los próximos años podré conseguir muchas más cosas y dejar una huella todavía más grande, sobre todo por el tema de la mujer con discapacidad en el tenis de mesa.

Para mí, siempre seré una guerrera que ha luchado hasta el último momento, con batallas invisibles que valoro cada día y que hacen que valore más lo que he conseguido.

“Me gustaría ser recordada, sin más… si le aporto algo a alguien, eso ya es maravilloso”

La mirada de Mujeres sin Manual

Hay historias que podrían contarse sumando medallas, récords y podios. La de Cris Rubio también, pero hacerlo así sería quedarnos solo con la parte que se ve.

Si en algo queremos ser diferentes en Mujeres sin Manual es precisamente en mirar un poco más allá. En conocer a la mujer que hay detrás de cada historia, de cada profesión, de cada proyecto. En hablar también del esfuerzo, las decisiones, las renuncias, las dudas y esas batallas invisibles que rara vez aparecen cuando llega el reconocimiento.

Poder contar todo eso es también la oportunidad de construir un espacio que creemos necesario.

Cris nos ha hablado de deporte, pero también de aprender a respetar sus propios tiempos, de poner límites, de seguir adelante cuando su cien por cien apenas alcanza un treinta y de algo que merece ser escuchado: una deportista con discapacidad también quiere que se hable de su juego, de su ranking, de sus rivales y de sus resultados. No únicamente de su capacidad para inspirar.

Por eso hoy queremos darle las gracias. Por abrirnos una parte de su historia y por utilizar también su voz para reclamar más espacios para el deporte femenino y para las mujeres con discapacidad que compiten, entrenan, ganan, pierden y siguen trabajando muchas veces lejos del foco.

Cuando nació Mujeres sin Manual tuvimos claro que el deporte femenino tenía que tener un espacio propio dentro del medio. Historias como la de Cris nos recuerdan por qué sigue siendo necesario.

Ella continúa entrenando con Los Ángeles 2028 en el horizonte. Nosotros nos quedamos, además de con sus medallas, con una frase mucho más pequeña y quizá mucho más grande: “Mi mayor victoria es seguir”.

Estefanía Jaime
Estefanía Jaimehttps://estefaniajaime.com/
Estefanía Jaime es profesional de la comunicación corporativa y las relaciones públicas, además de fundadora y directora de Mujeres sin Manual. Desde el medio impulsa entrevistas y contenidos sobre talento femenino, liderazgo y trayectorias profesionales.

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